Mi Facebook dice desde ayer algo así: "Dos controles esta semana, la próxima examen de y control del ramo nuevo y la siguiente, examen de nuevo, ¿No será mucho?". Ante este autodiagnóstico y su poco glamorosa declaración pública en la web, ha resultado por decir lo menos, gracioso, ver cómo las personas declaran que "Les Gusta" mi estado, como si la desgracia ajena fuera motivo de alegría... bueno, pensándolo bien,nuestra cultura chilensis siempre ha sido un poco así. Hay cierto morbo en el padecimiento del otro.
Como sea, prefiero pensar que a mis contactos virtuales les "gusta" no mi sufrimiento académico, sino más bien el hecho que esté estudiando, perfeccionándome, adquiriendo más competencias profesionales o el eufenismo que quieran usar para decir que estoy reventada entre clases, análisis de casos, libros y papers.
Lo aún más wako es que un amigo, de hecho, mi mejor amigo, comentó mi estado del face poniendo el detalle de los exámenes, certámenes y presentaciones que él tiene esta semana en su MBA (con ramos que, al menos en el papel, suenan más peludos que los míos), como broche de oro luego de la enumeración, posteó la siguiente frase: "¿Cómo te quedó el ojo?"
Yo, muy digna, le contesté que el ojo me había quedado exactamente igual (chico y rojo de tanto leer) porque mal que mal el es soltero, se está cambiando de pega y no es papá. Y yo, yo bueno, soy mamá, esposa, dueña de casa, profesional, docente y ahora, además, estudiante otra vez.
Como si fuera poco, la pega estas semanas ha estado fatal, entre la mucha que hay y los cambios al interior de la empresa en los niveles gerenciales, que hacen que de mi jefatura directa para arriba todos anden medio saltones.
Ojo, no me quejo, yo me metí en este baile solita y mi única alternativa es hacerme cargo de mi nueva etapa de estudiante, no hay de otra. Sin embargo, la catarsis es necesaria. No se trata de andar de víctima por la vida, pero un poquito de empatía tampoco anda mal.
Para colmo, como soy reñoña (el ñoña ya me quedó chico) estoy fichando los textos y haciendo resúmenes. Según algunos, sólo me falta subrayarlos con lapicitos rosados con olor a frutilla. La verdad es que los lapicitos que ocupo son plumones fosforescentes y no tienen aroma, pero la última vez que un colega me vio estudiar -con subrayado incluido- se burló de mí, con un comentario que no recuerdo bien, pero que básicamente me comparaba con aquel pasaje de la película "Legalmente Rubia" en el que la protagonista entrega su curriculum en un muy singular papel rosa perfumado.. Alla él, pensé. Momento seguido, el espíritu santo de posó sobre mí y recordé las palabras sabias, y quizás hasta premonitorias que un doctor amigo de mi familia -con la nada despreciable suma de 12 hijos (no, no es opus)- me regaló hace ya casi 10 años atrás. Cenábamos en su casa junto a mi actual marido (entonces apenas mi pololo) y no pude evitar consultar por el silencio monástico que reinaba en el hogar a las 10 de la noche (recuerden, 12 hijos). El prolífico padre se limitó a contestar: "mantén el orden, que el orden te mantendrá".
Tras 9 años como profesional, 5 como esposa y poco más de 3 como madre, mentiría si digo que he aplicado el precepto al pie de la letra. En efecto, creo que he estado más bien lejos de él... probablemente como muchas de ustedes pierdo con facilidad el celular, llaves, agendas, tarjetas de invitaciones a cumpleaños de las niñas, trabas (no sé cuántas veces alguna de las tres cadenas de farmacias, coludidas hasta en el precio de los collets, me han visto ir por un set de pinches de colores con florcitas o mariposas para las ñiñas).
Sin embargo, tengo cosas que sí me resultan. De un tiempo a esta parte -probablemente con la edad y el conocimiento de sí misma que sólo dan los años- he asumido que tengo una memoria de elefante para algunas cosas (por ejemplo, soy excelente fisonomista, no olvido un nombre y aplico "ni perdón ni olvido" a una traición). Pero también sé que tengo recuerdos demasiado frágiles para ciertas cosas prácticas que una buena madre y profesional debiera, en lo posible, retener. Vieron la película Memento???. Pues algo así (aunque no estoy para tatuarme todavía).
Ergo, soy pseudo adicta a los posit, tengo una pizarra en mi oficina, anoto todo en la agenda y apenas me comprometo para algo, le digo a mi asistente -incluso antes de cortar el teléfono- cuál fue el compromiso recién adquirido para las próximas horas, semanas o meses. Me mando correos a mí misma y tengo una carpeta PENDIENTE en el outlock. Soy de las que ocupa Facebook para ver los cumpleaños y le pido a la tía del jardín que anote todo lo que sea necesario en el cuaderno de mi hija mayor, el refrigerador de mi casa parece diario mural y cada vez que voy a Casa & Ideas salgo con un nuevo set de imanes, porque nunca son suficientes para los mil recaditos que debo anotar a diario.
Y sí, tengo poco tiempo para estudiar, curso el diploma en medio de mamaderas, pañales, jardín, pega, compras del super y un cuantohay más.
Mis hijas me interrumpen en medio del estudio con un "mamá pipí" (la mayor) o simplemente con un aroma a caca indicándome que es momento de mudar (la menor). En algunas ocasiones, llaman para pedirme brazos o simplemente un nanai en la dodilla. Entonces interrumpo de sopetón la lectura y soy 100% madre, la retomo cuando puedo y vuelvo rápido al párrafo o idea antes abandonada. Por qué? porque mis papers están subrayados con lápices fosforescentes. Porque no mantengo "el orden", pero si trato de mantener "mi orden". Porque es lo que a mí me funciona. Y el que diga que soy ñoña, que trate de ser multifuncional primero y luego vea si todavía quiere tirar la primera piedra.
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viernes, 30 de julio de 2010
Lo que a mí me funciona
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